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El Fantasma del Ex de nuestra Pareja 0 El Síndrome de “Rebecca”




Cuando empezamos una relación, sabemos poco de la nueva persona que entra en nuestras vidas. Esta persona traerá consigo un pasado amoroso muy variado… Pueden ser solteros con las secuelas de una larga relación anterior, estar casado aunque separado de cuerpos, divorciado o viudos. en el mayor de los casos.

Para algunos ese pasado puede estar en el olvido, pero para otros sigue presente y de manera positiva. Esto puede generar en nosotros lo que se llama “El síndrome de Rebecca” una situación en la que descubrimos que no podemos compararnos ni llegar al status de algún ex de nuestra actual pareja.

Por ello este enamoramiento en ocasiones nos hacen actuar con muchas inseguridades y miedos. No quieres perderle, ni contrariarlo, te dejas llevar y accedes a todo, cruzando los dedos para que las cosas salgan bien. Así continuamos, y pensamos que podemos convertir en presente y en primera persona ese recuerdo provechoso. Es como si su pasado nos proporcionará una cierta garantía y estabilidad, que hacen que nos sentimos atraídos por una persona que parece haber amado con alma y corazón a un ex y que por circunstancias diversas lo dejaron.

Y resulta ser un agudo problema, ya que se cree que en estos casos el 78% sienten que en su relación estuviera viviendo la sombra de un ex que marco la vida de su pareja y un 63% sienten que la familia y amigos de su pareja se niegan a aceptarlo como integrante.

Por ello en la mayoría de los casos el síndrome de Rebeca es una tortura. Una relación entre dos personas resulta insana al inconscientemente convertirse en una de tres ya que el fantasma siempre estará ahí.

Es llamado así en homenaje a la famosa novela de Daphne du Maurier, que narra la vida de la segunda pareja de un viudo que encuentra su vida atormentada por el recuerdo de su antecesora. Ella está obsesionada con la idea de que él se ha juntado con ella por no estar solo, y que jamás podrá competir con Rebecca, esa mujer de la que todos hablan, de la que todos dicen que era bellísima, con don de gentes, con clase, etcétera

NUNCA MAS




Desde niña que leo cuentos de terror. Siempre me gustaron. Hasta que leí una vez, cuando ya no era una niña, un libro que no era un cuento, era real. Y no era de esos libros para asustarse de miticas criaturas, de posesiones diabólicas o de hombres lobos.
Era el libro NUNCA MAS.
Monstruos reales que eran tan poderosos, que podían dominar todo un país.
Hechos tan sangrientos y morbosos, torturas que superaban cualquier degeneración imaginaria.
Todas aquellas bestias imaginarias de mis cuentos de niña, eran bebés de pecho al lado de Videla, Massera y demás personajes.
La Iglesia estaba con ellos, era su cómplice. Recuerdo que yo iba a una escuela de monjas en Flores en los años de la dictadura. En misa nos hacían rezar por Videla para que lo ilumine y saque el país adelante, y nosotras tiernas criaturas de primaria, no sabíamos lo que hacíamos.
Ninguna tortura, ningun acto de maldad de aquellos cuentos, eran como los que lei en el Nunca Más.
A qué escritor por mas degenerado o perverso que sea, por ejemplo, podia ocurrirsele torturas en el vientre de una mujer embarazada ? A que mente trastornada puede ocurrirsele los vuelos de la muerte o demás atrocidades?
Lo que le agregaba aún mas terror a la lectura de ese libro, era que ni siquiera, los militares tenian un lado vulnerable, como las bestias imaginarias. No habia antídotos, rezos, ni cruces que los frenen. Hasta había curas entre esos monstruos.
Nunca más, después de leerlo, sentí miedo con cuentos de terror.
Con el Nunca Más, aprendí lo que era el verdadero terror, porque los monstruos existen y pudieron dominar a todo un país.