Piezas de un rompecabezas familiar que voy armando para entender al amor en todas sus formas. Piezas en forma de poesías, cuentos o simples pensamientos que alguna vez formarán el Puzzle.
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A pesar de todo, siempre te quise
Y como un viento gris brumoso, se agolparon los recuerdos en su mente. Ya no era un ciudadano, ahora después de 7 años, en ese pueblo era un forastero.
Los rostros ya no le eran conocidos y La Vida,su vida, estaba muy lejos de aquí. Sus primeros hijos, sus amores, su familia materna, es decir, todo.
Los cambió a todos por tener otro nivel de vida, por tener dinero. Se inventó un amor, tuvo otros hijos, se armó una nueva realidad y enterró en su árido corazón, el pasado. Enterró a cada integrante de ese pasado en una tumba profunda y apisonó bien la tierra, para olvidarlos.
Durante años funcionó y todo permaneció oculto....hasta ese amanecer en que volvía a su casa, luego de cantar en el Casino, que era su hobbie, ya que no lo hacía por dinero.
El show no fue diferente, fue como todos los sábados, pero cuando llegó a su casa no se bajó del auto, porque la bruma se le agolpó en las sienes y un viento interno, proveniente de su corazón fue desenterrando de a poco a los seres que yacían vivos ahí. Cada uno se le aparecía con un cartel, en el que se leía un reproche....."me dejaste en la ruina"......"yo te necesito papá y vos no estás"......"porque no te importo ni un poco?"....." a pesar de todo,siempre te quise" y así, cinco frases mas, fueron leídas y escuchada la voz del dueño del reproche. Cuando terminaron todos,desapareció la bruma.
Entonces, arrancó nuevamente el auto, recorrió esas calles de esa ciudad inventada solo para tener lo que no tuvo de pequeño. Con la misma claridad con que vio a sus fantasmas y escuchó sus voces, ahora le resultaba la gente que veía en su barrio, totalmente desconocida. Escuchó un par de saludos, pero no supo conocer al niño que repartía los diarios, ni a la vecina. Ni reconocía las calles, pero prontamente se encontró manejando en la ruta y pensó volver a su vida anterior,hacer el truco de magia otra vez y que desaparezcan los actuales. Pero había un problema y era que esa bruma no solo hizo revivir el pasado, sino que le dio mucha claridad con respecto a sí mismo. Comprendió que nunca había sido feliz en ningún lado y entonces, a lo lejos vio una columna de cemento que le resultó conocida.
Aceleró y se enterró a toda velocidad en la columna, su auto, el y todos sus fantasmas.
Cuando lo encontraron, sorprendió la cara de paz que tenia el cadáver. Lo que ocurrió fue que la frase: "a pesar de todo siempre te quise" fue lo último que escuchó en ese instante, pero esta vez dicha por las voces de todos los fantasmas de su pasado, y le dibujó una sonrisa. Murió feliz.
Todavía sigo en pie
Si tuviera que pensar como me veo hoy, que no sé adonde me arrastrará la vida....hoy me veo como un frondoso árbol al que se le están viendo las raíces.
Nací porque el viento llevó esa semilla a tierra fértil. Tierra árida y fértil a la vez.
De una débil raíz, salió un tallito bien erguido, que el viento y la sequía fueron haciendo fuerte. El viento materno, cada vez que me hacia mover, me sacudía hasta el límite de quebrarme.
La sequía era la ausencia de padre que, sin embargo, estaba presente en mis pensamientos. Hasta los quince años, todos los 25 de diciembre esperé su llamado de feliz cumpleaños. Jamás sucedió y ya a los dieciséis años, me olvidé de ese molesto asunto.
Para ese entonces, yo era un arbolito con poquitas ramas, que me ayudaban a respirar y a alimentarme. Esas ramas eran mis abuelos y mis tíos maternos.
Mis tíos me dieron el amor por la lectura. En mi niñez solía ser una planta enferma y débil y cada vez que eso sucedía, me regalaban un libro.
Mi abuela, me alentó siempre a ser una buena persona y hacer el bien sin mirar a quien. Yo quería serlo, pero nunca me pregunté para que.
Mi abuelo, me enseñó a interesarme por la pintura, la mitología griega y las obras de Nietzsche.
O sea que las mejores cosas siempre las aprendí de mis ramas y no de mis raíces...
Seguí creciendo, las ramas iniciales fueron muriendo y nacieron nuevas ramas que también murieron y otras que hasta el día de hoy, siguen conmigo. Esas ramas son mis hermanos de sangre y los hermanos elegidos, que son los amigos.
He perdido algunas, pero igual sigo creciendo. Porque eran necesarias para crecer, pero luego al caerse, quedan otras, como otras que nacen y oxigenan la planta, que ya es árbol.
Este árbol dio tres frutos, mis hijos, que son por los cuales, aunque la tierra siga siendo árida, aunque pierda ramas, aunque las visibles raíces están amenazando con secarse para suicidarlo, hacen que este árbol todavía quede en pie.
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