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La caja de la Medalla y el cuadro del Caudillo






Una noche de esas, en donde el insomnio es un buen compañero, se me ocurrió ordenar mi escritorio, abandonado temporalmente desde la última mudanza. En realidad, cuando me refiero a ordenar, la palabra exacta, sería reordenar, porque no suelo cambiar los elementos que utilizo al escribir, que es lo único que también había quedado relegado en mi, a través de múltiples mudanzas, situaciones, etc.

Entre las gavetas del escritorio tengo algunas cajas de accesorios de la computadora y algunas cajas de metal con ciertos "tesoros"  de esos que solo tienen el valor sentimental de ser, como especies de pequeños y latentes túneles de tiempo,.

Mi hijo Diego, el del medio de los 3, y quien vive conmigo, ha heredado muchas cosas mías. Lamento decirlo, porque no me da ningún orgullo que compartamos el asma, los insomnios y las migrañas.

Pero también compartimos la pasión por el mate y compartir charlas nocturnas. 

Yo ya había abandonado la necesidad de estudiar historia y política, pero el está en esa edad en donde algunos jóvenes, sienten curiosidad por saber mas de lo que se puede ver superficialmente en Internet. Entonces tiene mas frescos los conocimientos que en mi caso, fueron transmitidos por mis queridos abuelitos y ya un poco olvidados por efectos del tiempo y la edad.

El trajo unos mates, y yo abrí una de las cajas de metal, que había sido una caja de tabaco para pipa de mi abuelo, Don Fernando Vitale. 

En su interior había medallas: 3 de finalización de clases de cada uno de mis hijos, otras 3 de juramento a la Bandera, una con mi nombre, por haber terminado mis estudios de Enfermería en la Facultad de Medicina de la UBA, y que tiene la lámpara que usaba Florence Nightingale, (el ejemplo para todas las enfermeras del mundo) y otras mas de finalizaciones de cursos, etc.

Pero por último, reconozco una hermosa medalla, un premio estímulo a nombre de quien sería y es la persona que mas podía parecerse a una  madre para mi. Una persona a la cual le estaré agradecida toda la vida, y que mas adelante, prometo dedicarle un hermoso escrito sobre su dulzura.

El tema de hoy es, esa medalla y un cuadro.

Una medalla cuyas palabras PRODUCIR, PRODUCIR, PRODUCIR, eran las que mas llamaban la atención, labradas entre una persona y la casa de Tucumán en el  medio. Las letras pequeñas de alrededor de la medalla, explicaban el significado del premio.

Dicen lo siguiente: 

1° aniversario de la Declaración de la Independencia Económica.

La misma se celebra el 9 de julio, igual fecha en que se celebra la Declaración de la Independencia de 1816, pero que marca otra cosa en la historia argentina. 

Es lo que proclamó el Presidente Juan Domingo Perón como independencia económica de la Nación. Fue un acto simbólico y político que reafirmaba la autonomía del país en términos políticos y obviamente, económicos.

El motivo del trabajador con el martillo junto a la casa de Tucumán, es porque dicha proclamación se realizó en esa provincia, en búsqueda de desarrollo industrial y soberanía.

Me encantó y me llenó de orgullo que mi querida Esther, mi querida tia, mi querida madre y todas esas múltiples cosas que fue mi abuela para mi, haya tenido un premio a su trabajo con su máquina de coser, confeccionando uniformes para la Marina.

Eran otras épocas y mientras yo llenaba mis ojos de lágrimas y mi alma de orgullo por ella, Diego ya buscaba en Internet, el contexto de dicho premio. 

Y charlando sobre lo leído, le cuento que no creo en las casualidades, sino en las causalidades, frase que repito y repetiré siempre, porque como dijo un escritor, la vida está hecha de cuentos, y de esas causalidades que llevan a que una cosa lleve a la otra, y que lo que está destinado a conocerse, tarde o temprano, va a suceder.

Le cuento a Diego, que por parte materna, mis antecedentes vienen desde mi bisabuela Julia Andrea Arenas, nieta del caudillo Arenas. 

Diego, repite "caudillo Arenas" y sin  mas, se concentra de nuevo en Internet ( que fácil es para ellos, no?) 

Y me muestra al Coronel Martín  Arenas, en una página de Wikipedia.

"Es este, mamá?"

No podía salir de mi asombro.

Había un dibujo del rostro del Coronel.

Los rasgos eran iguales a los del cuadro gigantesco que tiene mi madre y que en la primer mudanza familiar, ella lo encontró guardado entre muchas cosas que nadie ordenaba, así como yo ayer, 30 y pico de años después, encontré la medalla.

Corrían los años 90 y pico, y ese cuadro pasó del abandono de la casa anterior, a estar colgado en un rincón del comedor de la nueva casa en el barrio de Flores. El gancho era de un alambre grueso, así como el clavo que lo sostenía. No recuerdo exacto cuantos meses llevaba colgado, pero una tarde sin mediar terremoto o movimiento inusual de la casa, ese cuadro se descolgó, permaneció unos segundos como flotando perpendicular y alejado de la pared, para caer pesadamente al piso, sin romperse ni el vidrio, ni el marco que protegía al daguerrotipo.

Los que estábamos allí en la sala, nos miramos asombrados y mi verdadera madre, ( Esther ya habia fallecido), se preguntaba por que, con semejante caída, no habían estallado el vidrio ni rajado el marco del cuadro.

Pasaron de nuevo unos segundos de tiempo detenido. Hasta que, se me ocurre, que eso no era casualidad.

La causalidad me llevó a preguntarle a mi madre que familiar relacionado con el Coronel, podría estar necesitando comunicarse. 

Y de pronto, nos acordamos de mi Tia Quiquina, otra de las nietas de Don Arenas, quien ya era muy longeva y de la cual no sabíamos hacía demasiado tiempo.

Ella vivía con su marido, Hugo, un ser casi angelical, en Los Polvorines. Y estoy hablando de los años donde no existía para nosotros el Internet, el celular, solo los telegramas o los teléfonos de línea, que si bien era algo común en familias porteñas de clase media, pero para los residentes del conurbano, era un lujo y el vecino que lo tenía, era el nexo para la única comunicación con las familias a la distancia.

Entonces mi madre llamó a la vecina de su Tia, y en efecto, Quiquina estaba muy enferma y no se sabia cuanto mas viviría, así es que hubo que ir a despedirla con urgencia.

El Coronel Arenas, sin cables ni artefactos telefónicos nos lo advirtió.





Fuente de la imagen del Coronel:

https://es.wikipedia.org/wiki/Mart%C3%ADn_Arenas


Las fotos de la medalla las saqué yo.

El cuadro sigue guardado en poder de mi madre.






Antiguos e inolvidables amores en la familia- Parte 1: Los platos de bronce



En la familia siempre hay algun amor que merece ser recordado. Y qué mejor opción, para escribir que rescatar del olvido, aquellos amores del pasado?
Cómo olvidarme de mi tia Ester?
Lo único que queda como testigo de su amor prohibido, son dos platos antiguos de bronce labrados al estilo persa, colgados en la pared del comedor familiar, regalo de un enamorado.
Mi tía era muy bonita, piel blanca, ojos verdes y pelo negro. Pero su mirada melancólica le daba una apariencia especial. Se decia por ahí, que esa melancolía sería por no conocer a su padre o por las penurias de dejar su hogar en la provincia. Es que su madre, mi abuela Julia , madre soltera, se vino desde Entre Ríos con ella en los años 40 , a probar suerte trabajando, ya que su hermana Leonor se había instalado hace unos años en Buenos Aires, debido a que mantenía una relación con un Barón Biza. La vida en Gualeguay estaba difícil y la bisabuela había quedado viuda del Coronel Arenas, en el medio de la pobreza, así que las hermanas le enviaban dinero para el resto de sus hermanos.
Leonor tambien tenia dos hijos, Roberto y Pepe. No tardó el primero en enamorarse de su prima Ester. Y era mutuo. Sé que mi abuela no estaba en contra de ese amor, ella era muy comprensiva, humana y muy sabia, a pesar de no tener casi estudios debido a su vida campesina.
Pero su hermana, quien estaba cebada por su status de novia de un personaje de la alta sociedad, no iba a aceptar que a su sobrina se le dé por enamorar a su hijo.
Ester y Roberto empezaron jugando a ser novios, y luego los juegos se convirtieron en amor y ante el rechazo de la madre y tía, el amor se convirtio en amor a escondidas.
Ester estudió piano, y con mucho sacrificio, mi abuela le compro uno.
Me conto mi madre que su tia Leonor, recurrió a la brujeria para separar a los primos enamorados.
Un dia en el que llamaron al afinador, éste encontró debajo de la tapa de las clavijas del piano, un sapo disecado con la boca cosida. Mi abuela, sabiendo que eso era algo para hacer daño, abrió la boca del sapo y encontro una foto de Ester. Todos imaginaron quien fue, pero nadie se lo dijo y Leonor tampoco habló sobre el asunto jamás. A partir de eso, mi tía nunca mas quiso tocar el piano, el cual fue abandonado y vendido muchos años después.
Pero vaya a saber si por los poderes del sapo disecado o quizás algún metodo mas persuasivo por parte de su madre, consiguió que Roberto se case con una chica de alto nivel. Viajaban mucho a Europa y las veces que regresaban, el siempre traía regalos para todos, pero los mas costosos y especiales, eran para su prima . Ella nunca los aceptaba y se los dejaba en casa de su madre. Hasta que un día Roberto quedo viudo, y regresó de Europa con ganas de recuperar el tiempo perdido con su amor prohibido. Esta vez no dejaría que su madre decida sobre el. Trajo dos platos de bronce, que le llamaron la atención en una tienda de antigûedades de Italia.
Le dijeron que en el mundo hay siete de ellos y entre todos, cuentan una historia. Ester los aceptó y el le prometió que en su proximo viaje, le traería los platos faltantes. Juntos descifrarían la historia, ya que uno tenia un dibujo de dos soldados en un caballo y uno a pie; el otro tenía labrados a dos soldados, portando un racimo gigante de uvas; no parecían tener mucha relacion entre sí.
Pero Roberto no regresó jamás. En Europa tuvo un accidente de autos y falleció.
Tal vez, como dicen, las brujerías siempre le vuelven a quien las hace, pero atacando al que menos se imagina. Quién sabe que deseos tenía Leonor para con su sobrina, cuando introdujo la foto en el sapo. Y esos deseos luego pudieron haber sido la desgracia de su hijo.
Sólo quedan los dos platos de bronce como testigo de ese amor.........donde estarán los otros cinco platos perdidos que cierran la historia?




(La tia Leonor, posando para una revista de la alta sociedad de aquella época ya que era la novia de un Barón Biza)



(Gran parte de la familia materna en Entre Ríos, la tía Ester, es la segunda niñita de flequillito sentada en el piso)

COMIENZO


Estaba construyendo este Blog en el previo instante que empezaba a cambiar mi vida. Se venia gestando una especie de volcan en erupcion, donde los amores y los demonios se revolvian en la lava de una ebullicion inminente. Como dice el titulo de un libro de Garcia Marquez, creo que el amor es un demonio mas, que tiene su parte espantosa, y su parte atractiva, como son por ejemplo, las tentaciones que nos impone descaradamente.
Tuve que dejar el blog hasta hoy, dos dias despues, cuando las piezas del puzzle se me desordenaron y es hora que lo vaya re armando.