Yo desde que volví de la maternidad en brazos de mi madre ( supongo), viví en Directorio 2127, una de esas casas llamadas "tipo chorizo". De las que tienen un gran patio y muchas habitaciones cuyas puertas dan a el. Y también se comunican entre ellas por puertas internas, pero bastantes indiscretas. Asì que no quedaba otra que atravesar el patio para ir a alguno de los dos baños, en caso de apuros o de cuestiones de privacidad. Lo mismo ir a la cocina, todo pasaba por el patio.
Sè que fui feliz. Pero la felicidad todos sabemos que son solo estrellas fugaces. También sufrí muchas veces, jugué, fui una niña, fui una adolescente, fui la hija que criaron sus abuelos, fui la nieta que era, en realidad, bisnieta, y fui la sobrina que en realidad, era nieta. Todas cuestiones de pudor familiar, en cuanto a la maternidad siendo soltera, y esas cosas, que las padecían mas los hijos que los propios progenitores.
En esa casa, había mas secretos que certezas.
Había mas fantasmas que seres vivos. Y mas muertos en vida que los que querìan vivir.
Ahora que he podido hacer todo un trabajo de introspección y reflexión, voy a poder ordenar mas el sentido de este Blog. Por eso comenzaré con mi querida casa.
Como empecè contando que fue mi primer casa, mencionè la maternidad. La menciono porque cuando nacì era Navidad. Mi madre me contò que ese dia la entrevistaron para un programa de televisiòn porque parece que fui la primer nacida en plena fiesta. Decìa tambièn mi madre, que ahí decidió anotarme en mi partida de nacimiento porque la hija del periodista se llamaba Carolina.
Por lo que me doy cuenta que ademas de que en esa época no había manera de saber el sexo de los bebes antes del nacimiento, tampoco tenia pensado algún nombre.
Pero en esta entrada, hablaré de mi casa. Ya no lo es y es mas, no existe.
El tema de la intimidad y las puertas, la hacia una especie de otras dimensiones conviviendo en el mismo espacio. Y los habitantes de cada dimensión.
Mis abuelos Fernando y Julia, cada uno durmiendo en habitaciones separadas. Julia dormia en otra cama matrimonial y en una cama de dos plazas, mi adorada tía Esther, quien tenìa el apodo de Lala, porque mi madre, desde su infancia, le puso ese nombre. Seguro sin pensarlo tampoco.
De mis padres juntos, cuando se casaron, fueron a vivir ahí, en "la sala" como se le decìa en ese entonces a la primer habitación.
Y yo, desde que tuve uso de razón dormía con mi abuela y un montón de muñecos en la cama de dos plazas.
MI abuela Julia me contaba unos cuentos adorables, a veces inventados, otras veces eran versiones de sus vivencias en el campo, en Entre Ríos, ella es la descendiente del Coronel Arenas, protagonista de mi entrada anterior. Esos cuentos eran muy tenebrosos pero ella lograba que fueran graciosos. A veces le gustaba asustarme, y me mencionaba a " La Solapa", una entidad nativa de Entre Ríos. Era una entidad especialmente creada para que los niños duerman la siesta. Y vaya que lo lograba.
Julia Arenas, mi abuela, me decía que el silbato del heladero solo anunciaba una cosa: la temible llegada de La Solapa. Yo desconfiaba que era un truco para no comprarme un helado, hasta que despues de un berrinche mio, se vistió a escondidas con una sabana blanca y yo la vi asomarse al cuarto. Primero la vi reflejada en un espejo. Y luego me acosté me tape y espié por encima de la cobija y la vi....
Hice que dormía, pero lo que me asusto fue la necesidad de asegurarse de esa manera que no le pediría el helado.
Pero no lo tomen como una amarreta. Ella no podía manejar el dinero, para eso estaba su esposo, mi abuelo Fernando.
Quizás era su manera de que yo no sufra.
Al final del escrito voy a poner un link de la canción de La Solapa, por los Hermanos Cuesta, así la conocen.
La Solapa, como les dije, era una especie de entidad, pero cuya misión no era ni buena ni mala, solo para que los gurises duerman la siesta.
("Gurises" es una palabra que significaniños en el lenguaje popular del litoral argentino, Uruguay, Paraguay y el sur de Brasil, y proviene de la lengua guaraní. Se utiliza tanto para niños como para niñas, y su forma singular es "gurí".
- Origen: La palabra viene del guaraní kurí o ngiri, que significa "niño". Con el tiempo, se incorporó al español como "gurí" en singular y "gurises" en plural.)
Había otros monstruos, mas reales y crueles que ella.
Estaba el monstruo de la psicopatía. No había manera y no la hay de combatirla. Y, si se instala en una casa de varias dimensiones es realmente peligrosa.
Estaban otro monstruo acechando ahí, el que ataca a los niños. Y contra el, tal vez se podría haber hecho algo. Pero la realidad, es que a mi me atacó porque yo a cierta edad, me volvi invisible para casi todos. Menos para el, y mi tía Esther. Ella, siempre me cuidò, era la persona mas buena que conocì en mi vida.
Pero con secretos, muy dolorosos, que tanto ella como su madre, mi abuela Julia y su padrastro, Don Fernando, mi abuelo, decidieron enterrar para siempre en un sótano de otra dimensión que nunca pude conocer. Solo tengo suposiciones de como seria el aspecto de ese sótano, y como sus paredes estaban pintadas de vergüenza, de abusos, y sacrificios.
Una de mis primeras amigas, la cual conservo y quiero muchísimo, me dijo años después de hacernos amigas, "en tu casa era todo raro, inclusive vos". Por eso es mi amiga, ella era tan rara y solitaria, como yo.
Como dije, tuve mis instantes de felicidad, mis largas horas de tristezas, y mucho, pero mucho miedo.
Mi abuela Julia tenia creencias bien de campo que no se le irian jamas. Y tenia un altar para sus familiares ya fallecidos, siempre les encendía velas. O les dejaba flores. Y elementos mágicos como su piedra imán, que según ella, le aseguraba que no le falte nada. Pues la imantita tiene la propiedad esotérica de atraer prosperidad, cuidar o poder comprar una casa, ayudar al pobre y dar trabajo y amor a su dueño.
Pero eso no me asustaba. Me asustaba mi madre con sus ausencias y sus presencias.
Y tampoco me asustó cuando muriò mi abuelo y lo velaron en su cuarto. Me impresionó, cuando atravesé el patio y estaba la persiana abierta, Lo vi en el cajón, primer muerto que veía..
Por eso me quede conmovida en la cocina.
El tenia un cuarto de herramientas, que estaba antes de subir a la terraza entre ella y la escalera. porque en sus ratos libres, su hobby era la carpintería, y tenia una morsa, esa especie de prensa para sujetar las piezas de sus creaciones. Mi abuelo era muy ordenado y predecible, así que esa morsa, siempre estaba cerrada.
Esa noche del velorio, no.Algo la hizo abrirse a las 12 y 30 de la noche, y desde la cocina, Esther y yo escuchamos como giraba la manija en cruz que la hacia abrirse.
No nos animábamos a subir, hasta que se hizo de día, cerraron el cajón y se lo llevaron al Cementerio de Flores.
Efectivamente, algo la abrió y la dejó así, tal vez como saludo póstumo.
6 meses después, murió la abuela Julia. Quedo solo Esther, y en otra dimensión mi madre, mi padrastro y mi hermanastro, que tiene 8 años menos que yo y a veces atrevesaba mi dimension. Sinceramente, me molestaba, no lo quería ahí, en mi espacio.
Entonces lo asustaba como hacia mi abuela a mi, pero con monstruos que veíamos en la tele. Y también reconozco que me molestaba tanto, que le hacia cosas para hacerlo sufrir (casi tanto como yo)
Posiblemente yo también me estaba convirtiendo en algo malo o que al menos no era ni bueno ni malo. Pero era paranormal.
Cuando cumplí mis 20 años, solo lo festeje con Esther. Mi madre y su otra familia, en la cual, yo era invisible para ella, se fueron a probar suerte trabajando en una feria.
Pasaron 3 meses y Esther tenia cáncer de estomago. Nunca nos dijo tal cosa ni a mi ni a su querido novio, mi única figura paterna.
Cuando falleció después de esperar la ambulancia toda la noche. Fue tremendo ver desde mi balconcito ( (yo ya dormía en el escritorio de mi abuelo, bajo 7 llaves, para que el monstruo que le quitaba la inocencia a los niños no me alcance de nuevo) ver a mi tío Toto, desde la maderita que le faltaba a la persiana, con la bolsita del pan y el sachet de leche para desayunar los tres, tocando timbre sin saber que su gran amor ya había partido de su cuerpo.
Fue tremendo decírselo. Fue tremendo, escucharlo llorar, y pedirle perdón.
Me invadió la tristeza.
Ese día en su velatorio en su cuarto, me enterè de que no era mi tía, era la madre de mi madre, por lo tanto mi abuela. Y me entere que a mi madre no le conmovió la muerte de la vecina, y la abuela mas buena del barrio, es decir de su propia madre.
A mi intento consolarme: me dijo que vendería la casa y nos iríamos a Bariloche. No lo podía creer. Nunca habia visto tanta desidia por una muerte y menos por una tan próxima.
Es que mis familiares lejanos, ya me decían que cuando mueran todos, mi madre tardaría, "solo dos años" en vender la casa y sus tesoros.
Lo hizo, tal cual, pero en UN AÑO.
La vendió un vecino que tenia una inmobiliaria, y que deseaba hacia añares venderla. Un autentico cretino.
Se salió con la suya, con Esther lo sacábamos siempre de la puerta de casa, siempre intentando espiar o del balcón donde vivía justo al lado de mi casa.
Yo me sentía culpable, cuando el energúmeno puso el cartel de venta y me paralicé.
Una tarde, luego de enterarme que la vendieron, y que en 15 días debíamos mudarnos fui a la cocina. Me sente a la mesa con dos sillas vacias, y solo la mia ocupada, Me largue a llorar de tristeza, de miedo (adonde iria a parar?) y de culpa por no saber como impedirlo.
Me levante para salir a la calle, estaba muy mal animicamente y senti un aliento tibio en mi brazo derecho. Inmediatamente, me invadiò una paz, y se me fue gran parte de la culpa.
Unos meses atras, me tomaba el 126 en la esquina de casa una mañana, y cuando pasò por la puerta, entraba Esther con su bolsita de las compras. Pensè mirandola a traves de la ventanilla del colectivo, "esta es la ultima imagen que tendre de ella entrando a casa"
Efectivamente, asi fue, Se enfermo y yo le hacia las compras ademas del tio Toto, mi madre, no estaba.
Cuando sentì ese aliento, supe que era ella consolandome y quitandome la responsabilidad de lo que iba a suceder.
Esa casa la compraron entre Fernando, y mi tia Lala. Ella cosia uniformes para la Armada. La compraron hipotecada a 20 años. Mi abuelo era gerente de un banco y otras changas mas.Asi que la compraron con mucho sacrificio y calculo que con amor. Al menos para mi abuela Julia, que habia venido del campo y ahora era una Señora de ciudad.
Mi madre, al salirse con la suya, dejò casi todos sus tesoros. Estatuas de bronce, un busto de Evita Peròn, que algun dia encontrare y me lo comprare.
Llegò el triste dia de irse de esa casa.
El comprador la convirtio en un salon de fiestas para niños.
Años despues me anime a ir con lentes oscuros y mi primer hija, Evelyn en el cochecito. Fui a averiguar cuanto salia hacerle la fiesta de cumpleaños.....y el dueño me reconociò. "vos sos la hija de Julia la señora que me la compro, no?" Mi madre se llama igual que mi abuela.
le dije que si, y me fui, no pude soportar entrar en una casa que la sentia mia.
Ademas me avergonzaba ser la hija de Julia.
Segui mi vida, evitando pasar siquiera por enfrente.
Hasta que un dia la vi en venta.
Fui a la inmobiliaria.
Imposible comprarla.
No hubo nunca mas un plan hipotecario accesible para los trabajadores.
Mi sueldo de enfermera alcanzaba para el alquiler de un pequeño departamento a unas 10 cuadras, Y mantener junto a mi esposo, a mi hija y a nosotros.
Asi que pasaron los años, soñando que algun dia la volverian a vender y yo podria comprarla.
No sucediò. La vendieron, le pusieron rejas, y el cartel de venta solo la veia como lote. No como la hermosa casa que era, la que costò años comprarla y la que tenia varias dimensiones, angeles y monstruos
.
Entonces me preparè para ver como la demolìan. Pasò un tiempo y llegò el verano, y nuestras vacaciones en la costa.
Cuando regresamos, pasè y ya la habian demolido.
Le saque una foto, me imagine cada cuarto, cada detalle, con los ojos cerrados y cuando se me caian las lagrimas, los abri, tome una piedra y me la guardè para siempre.
La canciòn de La Solapa:
https://www.youtube.com/watch?v=C7mq6-L_yZ8&list=RDC7mq6-L_yZ8&start_radio=1























